Volumen 20 núm. 1 - Junio de 2014

Agresiones con químicos en Colombia, un problema social

 

JORGE LUIS GAVIRIA CASTELLANOS, MD*; VIVIANA GÓMEZ ORTEGA, MD**; RAÚL INSUASTY MORA, MD***

 

* Cirujano plástico, Universidad Javeriana. Especialista del Hospital Simón Bolívar. Profesor pregrado, Universidad el Bosque. Profesor posgrado, Universidad de San Martín. Miembro SCCP y miembro de la FILACP.


** Cirujana. Especialista en Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética, Universidad Militar Nueva Granada. Especialista en Cirugía Cráneo orbitofacial, Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud. Especialista en Cirugía Plástica, Hospital Simón Bolívar, Fundación Santafé y Hospital de la Policía. Miembro S.C.C.P, miembro de la FILACP.


*** Profesional especializado, Grupo CRNV - Centro de Referencia Nacional para la Violencia, Instituto Nacional de Medicina Legal.

 

Palabras clave:

quemadura, químicos, ataques, variables demográficas, Colombia, prevalencia.


Key words:

burns, chemicals, attacks, demographic variables, Colombia, prevalence

 

Resumen

Entre todas las formas de violencia en Colombia, los ataques con sustancias químicas, han aumentado notoriamente en los últimos tres años, haciendo de este crimen un verdadero problema social. Actualmente se desconocen los datos epidemiológicos de estas agresiones, cifras que son importantes para establecer las diferentes medidas de control. Por tal razón, se realizó un estudio retrospectivo que incluye todos los casos de agresiones con sustancias químicas valorados por el Instituto de Medicina Legal en todo el territorio nacional desde el 2008 a julio del 2013. Se evaluaron variables demográficas, procedencia, sustancia, área corporal afectada, presunto agresor y circunstancias del hecho. El estudio incluyó un total de 719 casos, tanto en hombres como mujeres y en casi todo el territorio nacional, siendo Cali, Medellín y Bogotá las ciudades con más casos. Las víctimas son personas jóvenes y la cara y el cuello son las zonas del cuerpo más frecuentemente comprometidas. Las agresiones fueron ejecutadas por personas cercanas a la víctima como familiares, parejas o ex parejas. En Colombia esta modalidad de violencia va en aumento y requiere de medidas drásticas para lograr su control.


Abstract

The chemical attacks in Colombia have increased in the past three years. This type of crime in Colombia has become a real social problem. The epidemiological data of these assaults, which is important to establish the different control measurements, is currently unknown. For this reason, we performed a retrospective study including all cases of assault with chemicals, evaluated by the Institute of Legal Medicine throughout the country from 2008 to July. We studied the following demographic variables: city of origin, substance, affected body area; knowledge of the alleged perpetrator and circumstances of the act. The study included 719 cases. We concluded that the chemical attacks occur in both men and women and throughout the national territory. The most affected cities are Cali, Medellin and Bogota. Most of the victims are young and the face and neck are the body areas most frequently involved. People close to the victim like family, partners or former partners carried out most of the attacks. In Colombia, this form of violence is increasing and requires drastic measurements to control and decrease these attacks.

 

Introducción

 

La violencia en Colombia es un flagelo que ha llegado a cifras preocupantes. De acuerdo a la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de Colombia (OCHA), se reportaron 4.967 eventos de violencia en el país, entre enero 1 de 2012 y julio 15 de 2013. Desde 2008 se han presentado 36.772 situaciones de violencia e inseguridad, frente a 12.750 casos de desastres naturales1

 

Los indicadores de violencia reportados por El Observatorio de Asuntos de Género - DANE, indican que durante el periodo comprendido entre 2007 a 2011, se presentaron 583 Feminicidios; 7.670 homicidios a mujeres; 583 muertes a mujeres en manos de la pareja o ex pareja íntima; 34.140 actos de violencia física contra niños, niñas y adolescentes; 84.894 actos de violencia sexual; 239.465 actos de violencia de pareja contra la mujer; y 2.885 contra el adulto mayor en el periodo de 2008 a 20112. 

 

Esta grave problemática coloca a Colombia en los primeros lugares de violencia en Latinoamérica y está relacionada con situaciones de pobreza, desigualdad, falta de acceso a la educación y exclusión política3. Una de las formas de violencia interpersonal e intrafamiliar que cada vez toma mayor auge en el país, es la agresión mediante agentes químicos, ya que es un arma fácil de obtener y utilizar. Esta modalidad permite ocasionar grandes daños físicos y psicológicos por la intención del agresor de producir deformidad en el rostro y rara vez con compromiso de la vida4.


Las motivaciones y los factores de riesgo relacionados con los ataques por quemaduras químicas, varían según el país o la ciudad donde se presenten. Se observan diferencias epidemiológicas entre los países desarrollados y los países en desarrollo. Por ejemplo, en los Estados Unidos, la mayoría de las quemaduras químicas por agresión están relacionadas con hechos tales como pertenecer a grupos minoritarios y con la pre existencia de trastornos por uso de alcohol u otras sustancias psicoactivas. En Nueva York, el abuso de alcohol es una condición predisponente en el 50% de los casos reportados. En Seattle, se relaciona con ser habitante de la calle y en el Reino Unido, es predominante relacionada con pertenecer al género masculino. Se ha observado que en los países en desarrollo los problemas psicosociales en las comunidades son la causa principal que ocasiona agresiones con ácido4,5

 

Los países con mayor incidencia de casos de agresión con sustancias químicas como son Bangladesh, Pakistán y la India, tienen una cultura machista y la agresión es producida usualmente por hombres contra mujeres usualmente ocasionadas por terceros en complicidad con el agresor principal. Estos países tienen como característica similares sistemas judiciales leves, altos niveles de impunidad, pobreza y discriminación de género. Las principales razones que motivan ese tipo de agresión son sospechas de infidelidad y celos. En la mayoría de los casos los asaltantes son conocidos por las víctimas (esposos, familiares u otras personas cercanas)6-8.


En Taiwán, se relacionan con problemas ocasionados por deudas o conflictos domésticos y representan un 80% de los casos de agresión. En Jamaica, se observa que son mujeres las que atacan a otras mujeres por situaciones de infidelidad. En Sri Lanka, el 39% de las víctimas conocían a sus agresores; los ataques están relacionados con fracasos amorosos, adulterio, disfunción de pareja, disputas familiares y en algunos casos, con problemas de tierras, dinero y negocios, representando este tipo de violencia, una forma de resolver los problemas de la comunidad. En Uganda se relaciona con asaltos y vandalismo en un 47% de los casos9-10.


Las agresiones por quemaduras químicas en Colombia son una expresión de intolerancia a los conflictos de pareja y a las relaciones interpersonales deterioradas. Las mujeres jóvenes, de bajo nivel socioeconómico y bajo nivel académico, tienden a ser los blancos de este tipo de agresiones como consecuencia de un castigo social o venganza. En Bogotá las quemaduras por ácido presentan un patrón similar al de los países en desarrollo: mujeres con bajo nivel socioeconómico, sin educación o con escasa formación básica, y en situación de dependencia económica5.

 

El trauma psicológico en estos casos es más grave que en los traumas por otras causas. Las lesiones y su relación con la desfiguración, son causas de baja autoestima, miedo constante a ser atacadas de nuevo y mayor riesgo de presentar síntomas depresivos, relacionados directamente con la gravedad de la desfiguración facial que pueda presentar la víctima. 

 

Las lesiones de quemaduras por agentes químicos son consideradas como un “trastorno de estrés traumático continuo”, siendo el dolor el componente de mayor sufrimiento. Los síntomas psicológicos abarcan desde reacciones emocionales intensas agudas hasta trastornos mentales mayores a largo plazo, ya que la piel además de ser un órgano con múltiples funciones fisiológicas es una barrera que permite diferenciarnos de los demás. De esta forma una quemadura puede generar sentimientos de desintegración y confusión, con gran dificultad para la contención de las emociones y una ansiedad desbordante por la alteración en su imagen corporal, siendo mucho mayor cuando el compromiso es a nivel facial8.

 

 

Objetivo

 

El objetivo del presente estudio es conocer la prevalencia de las agresiones con químicos en el territorio nacional y las circunstancias en que se producen. 

 

Materiales y métodos

 

Se realizó un estudio retrospectivo donde ingresaron todos los casos por agresión con químicos que consultaron al Instituto de Medicina Legal en Colombia durante el periodo comprendido entre el año 2008 a Julio del 2013. 

 

La base de datos fue suministrada por el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia, y corresponde a todos los casos registrados y relacionados con violencia interpersonal e intrafamiliar mediante el ataque o agresión con sustancias químicas que fueron valorados por el Instituto de Medicina Legal en las Unidades Básicas y sus puntos de atención en todo el territorio Nacional durante el tiempo mencionado. 

 

Los datos se obtuvieron de los Sistemas de Información para el Análisis de la Violencia y la Accidentabilidad en Colombia (SIAVAC) y del Sistema de Información de Clínica y Odontología Forense (SICLICO).


Es importante aclarar que los datos pueden no corresponder a la cifra real de todos los casos valorados, debido a que no existe una directriz clara y unificada de como consignar las variables en el Sistema. Sin embargo, para la selección de casos, se cruzó la información teniendo en cuenta las diferentes formas de registro: agente químico, ácido de: batería, muriático, nítrico, sulfúrico, cáustico; líquido: ácido, cáustico, corrosivo. Los registros con datos faltantes se agruparon como “sin información”. En el acápite “otros” se consignaron y agruparon ítems como gas pimienta, gasolina, pegante industrial, cal, cemento, ACPM, disolventes, gasolina, pegante industrial, formol, fumigante, gotas oftálmicas, hipoclorito de sodio, creolina, insecticida, pintura, pólvora, silicona, sustancia polvorienta y sustancia irritante.


De los casos seleccionados se tomaron las variables demográficas, municipio y departamento de procedencia, sustancia involucrada, área topográfica afectada, presunto agresor y circunstancias del hecho.


Resultados


Durante el tiempo comprendido entre el año 2008 a julio del 2013, fueron atendidos un total de 719 casos en el Instituto de Medicina Legal y sus Unidades en todo el territorio Nacional, por haber presentado agresiones o ataques con sustancias químicas.


Estas lesiones se presentaron tanto en hombres como en mujeres (Figura 1). La proporción entre los dos grupos fue muy similar. Sin embargo, durante los años 2008, 2010 y 2011, el número de casos fue mayor en hombres que en mujeres. 

 

En los años 2009, 2012 y primer semestre del 2013, se observa un incremento de ataques en mujeres (Figura 2), con una proporción promedio hombre - mujer de 1:1,3.

 

Figura 1. Distribución por género de las quemaduras con sustancias químicas como consecuencia de una agresión.

 

Figura 2. Lesiones por agresión con sustancias químicas en Colombia, distribución por género y año.

 

El grupo de edad más frecuentemente afectado fue entre 20 a 29 años de edad, tanto en hombres como mujeres (Figura 3).

 

Se reportaron casos en casi todo el territorio Nacional, encontrándose en Bogotá, D.C., el 24% de todos los casos, seguido de Antioquia con el 17% y Valle del Cauca con el 11%. Donde se presentó el mayor número de víctimas fue en todas las capitales de los departamentos.

 

Figura 3. Lesiones por agresión con sustancias químicas en Colombia, distribución por género y grupo etáreo.

 

En la Figura 4, se esquematiza una visión general de los departamentos de Colombia donde se presentan lesiones por quemaduras por agentes químicos. En rojo se indica los departamentos con más del 10% de las agresiones, en azul los que presentan un porcentaje entre el 3% al 9% y en verde aquellos cuya prevalencia es menor del 3%.


Es de recalcar que en los departamentos del Atlántico, Magdalena, Guainía, Vaupés y Amazonas no se registró ningún caso. Esto puede deberse a un sub-registro, ya que es muy probable que las personas afectadas no denuncien por temor al agresor que por lo general pertenecen a su núcleo familiar o social y/o por la dificultad topográfica para acceder a alguna de las unidades de atención de la Fiscalía, requisito para poder ser evaluadas por las Unidades de Medicina Legal. 

 

La proporción hombre - mujer es muy similar en casi todos los departamentos, excepto en Risaralda donde es significativamente mayor en mujeres con una proporción hombre - mujer de 1: 4,7 y en Santander donde la mayoría de los casos son hombres con una proporción hombre - mujer de 2:1. En la Figura 5, se presenta el número de casos de hombres y mujeres en los 10 departamentos con mayor frecuencia de agresiones por agentes químicos en el país.

 

Figura 5. Lesiones de quemaduras por agentes químicos. Distribución geográfica y de género en el territorio Nacional.

 

De acuerdo al área afectada, la mayoría de las víctimas tanto en hombres como mujeres sufrieron agresiones en cara, seguido de combinaciones de varias partes del cuerpo y en tercer lugar compromiso de las extremidades. Esta distribución corporal de las lesiones refleja la intención del agresor a producir daño y deformidad en el rostro. En el ítem registrado como politrauma, se asignaron todos los casos con combinaciones de diferentes áreas corporales comprometidas con las sustancias químicas, como por ejemplo: cara y manos, cara y abdomen, abdomen y piernas y cualquier otra combinación de dos o más áreas corporales lesionadas (Figura 6).


Figura 6. Lesiones de quemaduras por agentes químicos. Distribución por área corporal comprometida.

 

En el 41,4% no hubo información acerca del agente agresor. En el 32,9% se identificó el agente químico como un ácido o un álcali, y en un 25,5% como otros donde se agruparon otras sustancias de acuerdo a lo establecido en materiales y métodos. Esta distribución porcentual fue similar en hombres y mujeres (Figura 7).

 

Figura 7. Lesiones de quemaduras por agentes químicos. Distribución por tipo de sustancia.


Los ataques fueron perpetrados por personas conocidas en un 41,2% en hombres y en 55,9% en mujeres. Dentro de este grupo, más del 60% de las agresiones estuvieron ejecutadas por personas íntimas o cercanas a la víctima como familiares, parejas o ex parejas, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o de estudio, tanto en hombres como mujeres. Sin embargo, en las mujeres, los vecinos y las parejas o ex parejas estuvieron con mayor frecuencia involucrados en estos actos delictivos. Se desconocía al agresor en un 58,8% en hombres y en un 44,1% en mujeres. La causa más común de la agresión estuvo relacionada con riñas y otros conflictos interpersonales en un 56,8% en hombres y en un 70,2% en mujeres (Figura 8).

 

Figura 8. Lesiones de quemaduras por agentes químicos. Distribución por presunto agresor.

 

 

Discusión


Si bien las quemaduras por agentes químicos, como consecuencia de una agresión, se han observado tanto en hombres como mujeres, son estas últimas las que han presentado lesiones más graves y deformantes, requiriendo manejo intrahospitalario durante semanas o meses, tal como se puede constatar en las publicaciones del Hospital Simón Bolívar de Bogotá y Fundación del Quemado, con el agravante que las áreas corporales blanco, son generalmente la cara y manos, dejando graves secuelas físicas y sicológicas4,5.


Estas agresiones tienen por objeto establecer y afianzar la jerarquía de una persona sobre otra. Este dominio se presenta a nivel intrafamiliar del hombre sobre la mujer, niños y adultos mayores, y a nivel interpersonal en la sociedad, del empleador sobre empleado. Los agresores por lo general planean cuidadosamente el delito y el momento del ataque. Es lógico pensar que el agresor conoce la enorme capacidad lesiva de estas sustancias, y su objetivo es causar un sufrimiento permanente y prolongado en sus víctimas, debido a las severas deformidades por lo general en cara y manos con algún grado de limitación funcional y afectación sicológica que casi nunca es superada. A esta situación se le suma el rechazo de la sociedad, no consiguen ninguna actividad laboral digna y sobre todo están sometidas a recibir un sinnúmero de procedimientos quirúrgicos durante muchos años.


Este delito está ampliamente extendido en todo el territorio nacional, concentrándose principalmente en las grandes capitales, especialmente en el Distrito Capital, Medellín y Cali. Esto es un reflejo de la violencia que actualmente azota las grandes zonas urbanas, donde se hacen más evidentes las desigualdades socioeconómicas, los altos índices de pobreza y la apatía del Sistema Judicial.


En el país, estos actos ilícitos están contemplados como un acto de violencia contra la mujer. Históricamente la mujer ha padecido una desventaja en todos los ámbitos de la sociedad, familiar, educativo y laboral. En nuestro país, la legislación está orientada a eliminar todo acto de violencia contra la mujer, dispuesta entre otras en la Resolución de la Comisión de Derechos Humanos 2000/45, mediante la Ley 248 del 29 de diciembre de 1995, donde se aprueba la Convención Internacional y la Ley 294 de 1996, cuyo fin es prevenir, remediar y sancionar la violencia intrafamiliar contra la mujer. Esta Ley fue complementada por la Ley 1257 de 2008, que amplió la conceptualización de la violencia cometida contras las mujeres, estableciendo definiciones de daño físico, psicológico, sexual y patrimonial padecido por las mujeres tanto en el ámbito público como privado. Más recientemente, el 2 de julio del 2013, se aprobó la Ley 1639, por medio de la cual se fortalecen las medidas de protección a la integridad de las víctimas de crímenes con ácido y se adiciona el artículo 113 de la Ley 599 de 2000.


Actualmente, al comparar las tasas por millón de agresiones con agentes químicos a mujeres en el país, con algunos de los países que tradicionalmente reportan el mayor número de casos como son Pakistán y Bangladesh, Colombia presenta una tasa mayor en este tipo de agresiones (Tabla 1). Las edades de las víctimas están comprendidas entre 1 a 65 años, siendo la media de edad de 25,8 años5.

 

 

Conclusiones


Las quemaduras por agentes químicos producto de una agresión, han venido en un aumento progresivo durante los últimos años en el país, convirtiendo este delito en un problema de salud pública. Actualmente se ha extendido a casi todo el territorio Nacional, siendo más frecuente en las ciudades con grandes concentraciones de población y donde se hacen más evidentes los altos índices de pobreza, desigualdad social y criminalidad.

 

Al igual que en los demás países en desarrollo donde se presenta este fenómeno, las áreas corporales más afectadas son la cara y las manos, por la intención de producir deformidad por parte del agresor y el mecanismo de defensa por parte de la víctima. Aunque en la mayoría de los casos se desconoce el agresor y su causa, se ha evidenciado con mayor frecuencia que están involucradas personas cercanas a la víctima, como producto de riñas y conflictos interpersonales.


Con las medidas actuales de endurecimiento de las leyes contra este tipo de violencia, se espera disminuya y controle este delito que causa no solo graves problemas físicos y sicológicos en las víctimas, sino grandes pérdidas económicas para la Nación.


Conflictos de interés


Los autores expresan no tener conflictos de interés.


Agradecimientos


A la doctora Sandra Lucía Moreno Lozada, Coordinadora del Grupo Centro de Referencia Nacional sobre Violencia - GCRNV, por su valiosa colaboración en la elaboración de los informes suministrados por el Instituto de Medicina Legal.

 

Referencias


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10. Forjuoh SN. Burns in low-and middle-income countries: a review of available literature on descriptive epidemiology, risk factors, treatment, and prevention. Burns 2006;32(5):529-537.

 

Datos de contacto del autor


Jorge Luis Gaviria Castelllanos, MD
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