Volumen 20 núm. 1 - Junio de 2014

CARLOS A. MEJÍA M. MD*

 

Quiero referirme a dos contenidos del último número de la revista que usted dirige comenzando con esta frase de Nietzsche muy apropiada al caso: “Todos los humanos profundos se deleitan en imitar a los peces voladores jugando sobre las altas crestas de las olas. Consideran que lo mejor de las cosas es su superficie, lo que hay en la epidermis, sit venia verbo”. Y es que nuestra sociedad definitivamente y en mi opinión, no tanto por los designios del destino como por la inobjetada ciencia a fuerza de publicidad, se ha elevado a la categoría de divinidad. Física sin metafísica. Pensamiento cartesiano, positivismo, materialismo, economicismo, alegre y fácilmente impuestos en una sociedad pronta a los mensajes subliminales del entorno, que alimentan su ego con sueños de poder. Y porqué no con poder evidente por lo concreto, pero vacío en lo fundamental.


En su brillante editorial quedan claros los elementos que han configurado la revolución estética y sin duda le cabe a usted mucha razón; sin embargo, el devenir es sujeto de transformación y solo puede provenir de las fuerzas mismas de la sociedad que engendra la historia. El cambio se presenta al vaivén de las fuerzas psíquicas de quienes lo generan y esas fuerzas psíquicas son siempre las mismas, cambia el grado o potencia que cada una tiene. Hoy esas fuerzas son simplemente epidérmicas -aplicando el sentido de la frase citada de Nietzsche-, ellas mismas van a generar el cambio muy seguramente con dolor. La masa lega ante la mayoría de las cosas, corre frenética atrás de la enceguecedora publicidad proclive al engaño; el intruso, nada más que un estafador inescrupuloso, se siente poseedor de la gallina de los huevos de oro; el joven especialista lucha entre una competencia despiadada y la siempre deficitaria oferta de trabajo institucional; el especialista de otras áreas que comparte territorios, acecha atrás del único espacio disponible en el entorno privado del ejercicio, y los medios introducen una neo-cultura que más que mera epidermis es degradación de las relaciones y la condición humana. Estamos en el amanecer de un nuevo equilibrio y llamados a ser elementos gestores fundamentales de él. La medicina es la fuente primaria de las energías psíquicas que deben mover nuestra participación en el nuevo día.


La cirugía plástica como usted bien lo dice, tiene implícitos todos los elementos, incluye los códigos deontológicos y éticos de la medicina y con ellos está inmersa en el desarrollo que habrá de venir. Cabe a nosotros como miembros de la Sociedad un altísimo papel y un enorme esfuerzo parareorientar el navío, de otra manera es mejor abandonarlo para abordar otro.

 

* Cirujano plástico. Miembro de número SCCP. Clínica Rostro y Figura. Cra. 43A Núm. 5ª-90 Cali, Colombia, S. A. Tel. 6802900. Correo electrónico: www.clinicarostroyfigura.com.co

 

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