Volumen 20 núm. 1 - Junio de 2014

 

Apuntes a la historia de la blefaroplastia

 

RICARDO SALAZAR LÓPEZ*, MD

 

* Expresidente S.C.C.P. Miembro de número de la Academia Nacional de Medicina.

 

Palabras clave:

párpados, cirugía, blefaroplastia


Key words:

eyelid, surgery, blefaroplasty.

 

Resumen

Se presenta un recuento histórico de las diferentes evidencias documentales relacionadas con la cirugía palpebral a lo largo de la evolución de la humanidad.


Abstract 

This documents presents a historical summary of the different documented evidences related to eyelid surgery throughout the evolution of mankind.

 

Uno de los procedimientos quirúrgicos más frecuentemente practicados por los diferentes cirujanos plásticos en todo el mundo, es la blefaroplastia, el cual se realiza en la mayoría de los casos bajo anestesia local y ambulatorio. Esta intervención quirúrgica, que se clasifica subjetivamente como de “Baja complejidad” se ejecuta tanto en instalaciones hospitalarias que cuenten con toda una compleja y costosa infraestructura, como en consultorios o unidades de cirugía ambulatoria. Esto exige que los cirujanos plásticos estén informados y conozcan detalladamente los episodios y acontecimientos que con el transcurrir de la historia fueron corrigiendo y perfeccionando tal técnica quirúrgica.


Una de las evidencias más antiguas al respecto y que posee la humanidad, es el monumento escultórico denominado Código de Hammurabi (Figura 1) el cual data de 1800 a.C. En la sección 215 se establecen los honorarios correspondientes a una intervención quirúrgica la cual se logra interpretar que puede corresponder tanto al globo ocular como a sus anexos (nakkaptu) y está descrita de la siguiente manera:” Si un médico hizo una operación muy grave con el bisturí de bronce y curó al hombre, o si le operó una catarata en el ojo y lo curó recibirá diez siclos de plata”.

 

Figura 1. Código de HamurabiA.


En otra parte de este documento histórico, Sección 218 del mismo Código, se describe como en el caso de un resultado desfavorable o de una complicación quirúrgica, la pena correspondiente supone la amputación de las manos del cirujano. Declina toda la responsabilidad en él y está descrita de esta manera; “Si un médico hizo una operación muy grave con el bisturí de bronce y lo ha hecho morir o bien si lo operó de una catarata en el ojo y destruyó el ojo de este hombre, se cortarán sus manos.


Las antiguas civilizaciones egipcias evidenciaron sus adelantos médicos y quirúrgicos tanto en pinturas como en documentos escritos, y es así como en el Papiro de Edwin Smith (Figura 2) el cual data desde 1650 a.C., documento considerado como primer texto de cirugía plástica, y trascripción correspondiente al periodo arcaico de la historia de Egipto, se relata el caso clínico número 10, el episodio lesivo referente a una herida en la ceja, “Si se encuentra que hay que tratar a un hombre quien presenta una herida en la ceja y la cual ha penetrado hasta el hueso, se debe proceder a cerrarla con una hebra de hilo, se dirá: una herida en la ceja es un padecimiento que puedo tratar”, posteriormente se describe el tratamiento adecuado y vendaje, control de la evolución durante varios días, y en caso de dehiscencia o infección, adición de las suturas precisas y oclusión de la herida con apósito impregnado en miel cuya acción cicatrizante y antibacteriana era bien conocida por la medicina egipcia.

 

Figura 2. Caso número 10 del papiro de Edwin SmithB.


Por otra parte, con la evolución de la humanidad aparece en la civilización romana Aulus Cornelius Celsus (Figura 3) quien publicó un muy importante tratado denominado: De Re Médica en el cual describe resección de piel en los párpados superiores:”Pero los ojos están nublados por efecto de la vejez y otras debilidades, se debe aplicar un ungüento de la mejor miel, aceite de Chipre y el mejor de oliva y tres partes de la miel nítida”. Esto se recomendó previo a cualquier tratamiento quirúrgico1. Posteriormente, otra página de esta obra describe lo siguiente: Las capas del globo ocular se pueden disminuir, por lo que la apariencia del paciente después puede ser menos desfigurada2. En los escritos de este médico también se pueden observar dibujos anatómicos muy detallados (Figura 4).

 

Figura 3. Aulus Cornelius CelsusC.

 

Figura 4. De Re Médica, Reedición de 1566D.

 

En los inicios del siglo X fue significativa la contribución de la medicina árabe y en esta cultura se destacaron importantes logros tanto médicos como quirúrgicos y es así como se describen diferentes formas mediante las cuales se resecaban los excesos de piel del párpado superior al que se atribuía a una posible lesión y deterioro de la visión.


La intervención quirúrgica que actualmente se denomina blefaroplastia fue descrita y desarrollada por Avicena (Figuras 5), Ibn Rashil y Albucasis en Arabia, y es en esta centuria en la cual se destacó y difundió el valor significativo de desarrollar este procedimiento quirúrgico y su importancia para mantener una visión adecuada (Figura 6). Ali Ibn Isa, en su libro “Memorandum de Oftalmología”, escrito en Bagdad hace casi 1000 años, hacía descripciones de más de 30 operaciones oftalmológicas (Figura 7).

 

Figura 5. AvicenaE.

 

Figura 6. Canon MedicineF.

 

Figura 7. Memorandum de Oftalmología, Ali Ibn IsaG.

 

El progreso de la civilización y los adelantos tanto en conocimiento como en técnicas quirúrgicas continuó y en 1817 Carl Ferdinand Von Graefe, introdujo dentro del vocabulario médico el término “blefaroplastia”, describiendo con detalle una técnica quirúrgica cuyo objetivo principal era el de reconstruir las secuelas de párpados sometidos a procedimientos de resección oncológica3.


Posteriormente en el año de 1929 Bourguet identificó los diferentes compartimentos del tejido adiposo situado en el párpado superior, sus implicaciones en la protrusión y aspecto facial, y de esta manera recomendó su extracción.


Los adelantos tanto en técnica como en conocimiento al igual que la difusión de los mismos, estimularon el proceso de la medicina y de la cirugía, y en el año 1844, Frederic Jules Sichel (1802-1868), describe detalladamente la herniación de los diferentes compartimientos de grasa en la órbita y su mecanismo de herniación. Posteriormente se describiría la enfermedad de Sichel o Ptosis de Sichel pseudo ptosis causada por el pliegue
cutáneo que sobrepasa el borde palpebral superior.


En lo que respecta a Colombia es importante resaltar las contribuciones del doctor Antonio Vargas Reyes (Figura 8) eminente cirujano y pionero de esta disciplina lo mismo que de la actividad docente y académica (Rector de la Universidad Central, actualmente Nacional y Decano de su Facultad de Medicina), quien fue el fundador del primer órgano de difusión científica médica en Colombia, llamado Lanceta, y en sus artículos describe con detalle diferentes procedimientos quirúrgicos.

 

Figura 8. Antonio Vargas ReyesH.

 

Pero independientemente de ello, otros autores lo han registrado, como es el caso de Próspero Pereira Gamba quien en una de sus publicaciones destaca las intervenciones quirúrgicas de este médico: ”Un hombre se presentó al doctor Vargas Reyes con un tumor en el párpado superior, que tenía el volumen de una manzana, i le había inutilizado completamente el ojo de ese mismo lado; le hizo una incisión trasversal a la piel, la disecó con mucho cuidado, lo desprendió, resecó la parte de piel excedente, practicó una sutura, el párpado quedó perfectamente sano, i el ojo recuperó sus funciones. Esta operación la practicó en Tunja, asociado del Doctor Juan de Dios Tavera” (Figura 9).

 

Figura 9. Publicación de Próspero Pereira GambaI.

 

Era tal el prestigio y la autoridad profesional que tenía Vargas Reyes que en otros apartes de este trabajo se describelo siguiente:”No hablaremos del ectropión, ni de la  blefaroctosis, triquiasis, terijion i secciones de los músculos del ojo, porque estas operaciones son mui sencillas, i sería prolongar mucho este trabajo: bástenos decir que son infinitos los casos que el doctor Vargas Reyes a puesto a prueba su habilidad i siempre con un resultado satisfactorio”4.


En los inicios del siglo XX los progresos quirúrgicos y las nuevas técnicas de anestesia favorecieron significativamente las iniciativas de los cirujanos, y se debe mencionar como Charles Conrad Miller, médico culto y artista, quien había obtenido su título en 1902 y ejercía con éxito en la ciudad de Chicago EE.UU., dedicando parte de su tiempo a la literatura, la declamación poética y el canto, escribió y publicó en el año de 1907, la precursora obra: ”La Cirugía Cosmética y la Corrección de Imperfecciones de los Rasgos”,5 documento este que ha sido considerado el primer libro de texto dedicado exclusivamente a la cirugía estética. Su actividad profesional se intensificó y simultáneamente su producción científica y académica, y es así como a partir de ese año inició la publicación de artículos relacionados con la cirugía estética en diferentes periódicos de amplia difusión.


Los progresos y la demanda de la comunidad hacia los procedimientos estéticos fueron aumentando significativamente a lo largo de la primera mitad del siglo XX y ya en el año de 1951 Salvador Castañares, realizó una descripción completa de los compartimentos grasos de ambos párpados (Figura 10), la cual fue difundida a la comunidad científica6.

 

Figura 10. Castañares. Anatomía de los compartimentos grasos palpebralesJ, 6.


Durante la segunda mitad del siglo XX fueron múltiples los adelantos y las publicaciones relacionadas con este procedimiento quirúrgico, pero lo importante de resaltar, es que pese a los progresos de las comunicaciones y las facilidades de difusión del conocimiento, aún hay una parte importante de la comunidad científica, la cual por múltiples razones que no es el caso de detallar, no informan, publican ni difunden sus experiencias y observaciones, situación esta que no es de actualidad, ya que desde finales del siglo XIX, fue descrita detalladamente en el libro de los trabajos científicos del doctor Vargas Reyes (Figura 9) de esta manera: “¡Ojalá viéramos publicados los hechos de otros médicos, pues entonces tributaríamos el homenaje debido a su instrucción i nos complaceríamos en proclamar sus méritos como lo hacemos hoy con respecto al señor doctor Vargas Reyes. La sociedad tendría con esto también una prueba más a favor de los talentos médicos que honran nuestra patria, i de que la medicina i cirugía no son hijas de la inspiración sino frutos del estudio; pero por desgracia entre nosotros el mérito i la ciencia casi siempre viven ignorados, al paso que el charlatanismo i la impostura gozan con fiereza las prerrogativas que le usurpan al saber y la virtud”7.


La anterior situación persiste a través de los años, algunos aspectos de la Cirugía Plástica no gozan de la misma acogida que la parte estética, siendo de la misma rama, la cual cada día es más solicitada y demandada tanto por la comunidad como por los mismos especialistas, pero que de todas maneras exige preparación e integralidad por parte de quienes la ejercen. A ese respecto es importante resaltar los comentarios del profesor y cirujano plástico español, Juan Quetglas Moll, quien escribió en su libro titulado: ”Breve Manual de Cirugía Plástica y Estética de la Cara”8, refiriéndose a la justificación del mismo lo siguiente:


“Hoy no es preciso vender el alma para rejuvenecer al menos en el aspecto externo, el cirujano estético nos proporcionará este deseado rejuvenecimiento, y tan solo por un plato de lentejas ¡No lo despreciemos!” 

 

Referencias


1. Celsus: de Re Médica, p. 221.


2. Celsus: de Re Médica, p. 225.


3. Von Graeffe CF. “Jahresberichte ber das klinisch-chirurgisch augenarztliche Institut der Universität zu Berlin (1817-1834) - Annual reports on the clinical-surgical-ophthalmology institute at the University of Berlin.”


4. Pereira Gamba P. Trabajos científicos del eminente médico granadino, Dr. Antonio Vargas Reyes, Imprenta de la Nación 1859; pp. 120-131.


5. Miller CC. “The Correction of Featural Imperfections”. 1907.


6. Castañares, SMD. Blefaroplasty for herniated orbital fat. july 1951;8:46-57.


7. Pereira Gamba P. Trabajos científicos del eminente médico granadino, Dr. Antonio Vargas Reyes, Imprenta de la Nación. 1859; p. 158.


8. Quetglas Moll J. Breve manual de Cirugía Plástica y Estética de la Cara, Publicaciones Controladas S.A. Madrid. 1971; p. 23.

 

Datos de contacto del autor

Ricardo Salazar López, MD
Correo electrónico: risalazarl@gmail.com

 

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