In memoriam

TITO TULIA ROA, RICARDO SALAZAR

Resumen

Palabras del profesor Tito Tulia Roa durante las honras fúnebres


Podría sonar trivial el que comience estas palabras, que me encarga el doctor Ricardo Galán, presidente de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva - SCCP, y a nombre de la Asociación de Exalumnos del Servicio de Cirugía Plástica de la Universidad Nacional – UNIPLÁSTICA, manifestando que a todos nos embarga una emoción excepcional al recordar al profesor Felipe Coiffman, fundador y miembro emérito de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, y miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina, pero existen razones suficientes para que el dolor en este caso sea más entrañable, trayendo a nuestras mentes y corazones el cálido y emocionado recuerdo de nuestro eminente profesor, colega y amigo. Porque Felipe representó para la especialidad, un ejemplo de vocación realizada enteramente, de desinterés en el esfuerzo, de ambición justa de saber, de honradez acrisolada, de férrea voluntad, de mente despejada y lista siempre a captar y trasmitir las últimas ideas del adelanto científico, y de un corazón en permanente actitud de servicio a los semejantes.

Esta delicada especialidad, tuvo en él, un ejemplar de selección, un abanderado de la constancia, un jalón de progreso, una garantía de éxito y una apretada síntesis de virtudes excelsas. Ahora, permitidme manifestarles que Felipe ha sido un amigo personal muy cercano, confidente y colega por más de seis décadas. También, uno de mis modelos de mayor importancia, así como la figura de un padre a través de quien aprendí el arte de la cirugía plástica. Felipe fue un profesor consumado que me estimuló, mimó, regañó, así como me permitió sobresalir en lo que hago, sin considerar que fuera residente o jefe de mi propio servicio. Su único objetivo era enseñarme. Su instrucción y guía ha sido invalorable en la formación de mi carrera y práctica profesional.

Desde hace un tiempo le preguntaba a Felipe, cómo estás y el me decía: “Aquí como volqueta de construcción”, y yo le respondía como así, y él me contestaba: “haciendo fila para que me echen tierra”. Esa fila termina hoy

En este momento hagamos un paréntesis cordial y digámosle a Felipe, que él está aquí con nosotros, que siempre estará en nuestras mentes, y que Gladys, Bernardo, Sandra y toda su familia sepan que los cirujanos plásticos de Colombia y especialmente los egresados del Servicio de Cirugía Plástica de la Universidad Nacional, estamos cordial y cariñosamente acompañándolos en el dolor y en el recuerdo.

 

Una ejemplar trayectoria académica por Ricardo Salazar L.

El doctor Felipe Coiffman realizó sus estudios de Medicina con total dedicación y excelente rendimiento académico en la Facultad de la Universidad Nacional de Colombia, la cual le concedió su diploma con el número 3120 del 31 de julio de 1951 de médico y cirujano (Figura 1).

Figura 1. Ceremonia de Grado. Dr. Felipe Coiffman.

Posteriormente se trasladó a la ciudad de Nueva York a complementar sus estudios y conocimientos en el Hospital Mount Sinai con el doctor Arthur Barsky a quien siempre reconoció como su preceptor y cuyas enseñanzas y experiencias al regresar a Colombia no solamente aplicó, sino que siempre fue enfático en trasmitirlas y compartirlas con los demás profesionales de la salud. Todo lo anterior lo hizo debido a su vinculación como docente en la que siempre reconoció como su Alma Mater, la Universidad Nacional, donde trabajó sin descanso y con gran dedicación en compañía de los doctores Guillermo Nieto Cano y José Ignacio Mantilla con quienes fundó el Servicio Docente de Cirugía Plástica y Quemados del Hospital de San Juan de Dios en el año de 1971. Al respecto de esta situación el Dr. Coiffman la describió de la siguiente manera (figura 2):

Figura 2. Inauguración Servicio de Quemados. Hospital San Juan de Dios. Dr. Guillermo Nieto Cano, 1971.

“Abordé al Dr. Guillermo Nieto Cano, quien unos años antes había estado en el Servicio de Cirugía Plástica del profesor Sir Harold Guillies, en Londres. El Dr. Nieto, junto con el Dr. José Ignacio Mantilla, asistían esporádicamente al San Juan para tratar, especialmente, úlceras crónicas, que en el pabellón de San Lucas ocupaban más de treinta camas permanentemente. Ambos me recibieron con cordialidad y me hicieron nombrar interno de Cirugía Plástica. No teníamos una consulta externa de la especialidad, ni camas dedicadas ex profeso a la cirugía plástica. Con Néstor Godoy, luego con Miguel Amézquita, hacíamos turnos para atender las escasas urgencias.(1)

En este hospital realizó no solamente trabajo asistencial sino que al vincularse a la carrera docente, cumplió en su totalidad las diferentes exigencias y requerimientos para avanzar en el escalafón y posicionamiento académico, con el fin de llegar a ser reconocido y galardonado con el título de Profesor Emérito.

Luego de su gestión docente en el Hospital de San Juan de Dios se trasladó al Hospital Pediátrico de la Misericordia donde gracias a su dedicación y desempeño se fundó un pabellón de quemados, acontecimiento este, en el cual es importante destacar que no fue únicamente su trabajo médico-quirúrgico sino también su desempeño a nivel social, comunitario y gubernamental, logrando un apoyo importante y definitivo del entonces Presidente de la República, doctor Guillermo León Valencia, quien no solamente respaldó el proyecto sino que realizó importantes gestiones destinadas al funcionamiento y operación institucional de este importante pabellón hospitalario. Posteriormente continuaría en funcionamiento bajo la dirección y el liderazgo del doctor Cristóbal Sastoque M. Al respecto el Dr. Coiffman describió:

“Las consultas pediátricas de cirugía plástica eran remitidas al Hospital de la Misericordia, pero allí no existía un servicio de la especialidad. En asocio con el Dr. Cristóbal Sastoque, recién llegado de Argentina, pedimos que se nos dejara ir a dicho hospital para atender los casos de reconstrucción. Teníamos pleno apoyo del profesor José Ignacio Barberi, director del hospital, y del Dr. Efraín Bonilla, jefe del servicio de Cirugía Pediátrica. Dos años después, Sastoque y yo, ayudados por las Damas Hebreas de Bogotá y por el entonces Presidente de la República, Guillermo León Valencia, hicimos la “Primera Campaña Pro Niño Quemado”. Así creamos el Servicio de Quemados que funcionaba al unísono con el del Hospital San Juan”.(1)


La experiencia y conocimiento de Felipe Coiffman fue reconocida y ampliamente difundida, y es así como en el año de 1956 en compañía de otros once cirujanos plásticos fundó la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, institución esta de la cual fue su primer secretario y posteriormente ocupó la totalidad de los cargos de la Junta Directiva hasta culminar como su Presidente. Este acontecimiento fue relatado por el Dr. Coiffman de la siguiente manera:

“ El 15 de mayo de 1956 nos reunimos en la sede del Club Médico de Bogotá, que en aquel entonces estaba ubicado en la calle 16 entre carreras 8° y 9°. Asistimos Guillermo Nieto Cano, José Ignacio Mantilla, Néstor Godoy, León Hernández, Álvaro Londoño, Juan Ruiz Mora, Gerardo Obonaga, Guillermo Rojas, Hernando Castro, Delfín Borrero Durán, Humberto Dorado Garcés, Luis González Torres y el que escribe estas líneas. Fue esta la reunión de fundación de la sociedad que titulamos: “Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica y Reparadora”. Elegimos la primera Junta Directiva que quedó constituida así: presidente, doctor Guillermo Nieto Cano; vicepresidente, doctor León Hernández; secretario, doctor Felipe Coiffman; co-secretario, doctor Hernando Castro-Romero; tesorero, doctor José Ignacio Mantilla; co-tesorero, doctor Néstor Godoy; vocales, doctores Delfín Borrero Durán, Álvaro Londoño y Gerardo Obonaga. Esta Junta se encargó de organizar el primer Congreso de nuestra Sociedad, que se celebró el 19 de junio de 1957 en el Club Médico de Bogotá”2 (Figura 3)."

Figura 3. Mosaico Junta Directiva SCCP

Continuando con su trayectoria y desempeño profesional, realizó múltiples presentaciones y conferencias en diferentes escenarios docentes. Su experiencia y conocimiento lo mismo que su bilingüismo le permitieron asistir y colaborar como traductor e intérprete del Dr. Harold Guillies quien durante su visita a Colombia en el año de 1959 tuvo a su disposición permanentemente al doctor Coiffman a quien el doctor Guillermo Nieto Cano delegó la tarea de ser su traductor permanente durante su visita a nuestro país (Figura 4).

Figura 4. Sir Harolds Guillies, Dr. Coiffman.

Durante su desempeño en el Hospital de la Misericordia en compañía de los doctores Ernesto Plata Rueda y Álvaro Caro Mendoza, publicó un libro titulado: “Manejo de electrolitos en Pediatría, en Cirugía, en Quemaduras” (Figura 5).

Figura 5. Texto sobre Quemaduras, 1971.

Posteriormente continuó su gestión como docente y participando en diferentes eventos científicos y académicos, y al mismo tiempo realizando una importante serie de actividades relacionada con el progreso y posicionamiento de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, es así como el 25 de enero de 1974 durante el XXIII Congreso Latinoamericano de Cirugía Plástica, el cual se celebraba en la ciudad de Caracas se fundó la Federación Iberolatinoamericana de Cirugía Plástica y Reconstructiva la que integraría las diferentes sociedades nacionales de habla hispana y portuguesa. Posteriormente esta institución creó la Fundación Educacional Iberoamericana de Cirugía Plástica – FEIC, nombrando por unanimidad como director al doctor Felipe Coiffman, cargo este que ocuparía durante varios años (Figura 6).

Figura 6. Junta Directiva FEICP.

Otro aspecto importante a destacar es el de sus publicaciones, durante toda su gestión profesional hubo una permanente preocupación por difundir su conocimiento y experiencia, es así como en la actualidad el libro “Texto de Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética” de su autoría fue publicado en dos volúmenes, inicialmente el 2 de junio de 1986 y hasta la fecha ha sido el de mayor difusión en lengua hispana sobre la especialidad. Todo esto fue el resultado de una permanente dedicación y trabajo tanto del doctor Coiffman como de sus colaboradores. Esta obra fue plagiada en Cuba (Figura 7) sin cumplir con ninguno de los requisitos legales y sin conocimiento ni aprobación del autor. Esta situación no generó ningún reclamo ni acción judicial por parte del mismo, quien nunca quiso efectuar ningún proceso al respecto, la actualización y revisión de la obra continuó en un estricto y continuado proceso y es así como el 23 de julio de 2009 en una muy solemne ceremonia en la Academia Nacional de Medicina se hiciera el lanzamiento de la tercera edición consistente en siete tomos, este acontecimiento fue reconocido por esta magna institución otorgando al doctor Coiffman la categoría de Miembro de Número, condición esta que significa un muy importante y meritorio ascenso dentro de la misma, dándole el derecho al voto y a formar parte de diferentes comités institucionales.

Figura 7. Texto reproducido en Cuba.

Además de la elaboración de este libro, el doctor Coiffman publicó artículos en revistas de difusión internacional y es de anotar que mundialmente la de mayor circulación y aceptación es Plastic and Recostructive Surgery donde se publicó su técnica de injertos de cuero cabelludo, la cual fue aceptada y aplicada internacionalmente3 . Continuando con su trayectoria y labor docente e investigativa y debido a su posicionamiento en la Academia Nacional de Medicina, el 18 de febrero del año 2016 se realizó una solemne ceremonia con objeto de presentar otro libro suyo titulado: “Cirugía Plástica básica para el no especialista” (Figura 8), obra en la que se presentan aspectos básicos orientados al diagnóstico y tratamiento de diferentes situaciones a las cuales un médico sin estudios de especialización puede efectuar el manejo adecuado e idóneo de cada situación y de igual manera generar la remisión oportuna al especialista de acuerdo a la gravedad de cada situación, orientando a la comunidad médica sobre el diagnóstico y tratamiento de una entidad denominada por él mismo como Alogenosis iatrogénica entidad, la cual causa múltiples lesiones y deformidades en una importante mayoría de casos, todo ello ocasionado por el uso indiscriminado de diferentes substancias inyectadas en el cuerpo humano sin una idónea y adecuada preparación y capacitación por parte de quien las aplica. Dentro de los hitos importantes de su desempeño profesional es muy importante anotar que él fue el pionero en Colombia en efectuar procedimientos quirúrgicos destinados a cambiar el sexo de las personas. Esta situación constituía durante la época un estigma social y en muchos casos estaba muy criticado y censurado. Fue en el año 1972 todo ello a consecuencia de un paciente con rasgos femeninos pero con vestimenta masculina que solicitaba el manejo y tratamiento de su situación. El Dr. Coiffman relató lo siguiente: “No lo pensé dos veces, porque aquí mismo en Bogotá un buen número de especialistas habíamos conformado la primera clínica de identificación sexual, que funcionaba como dependencia del Hospital San Juan de Dios de la Universidad Nacional. En esa clínica ya existía toda una infraestructura científica para poder efectuar un trabajo quirúrgico de tal naturaleza. Lo primero que hicimos, fue comprobar si realmente se trataba de un caso de transexualismo, porque es importante hacer un correcto diagnóstico para descartar con precisión el homosexualismo o el travestismo, estados psíquicos muy diferentes al primero, los cuales pueden curarse sin apelar a una operación quirúrgica”(4) . Esta situación fue ampliamente difundida y publicada en múltiples medios de comunicación del momento, motivando a que en algunos escenarios lo calificaran jocosamente como el: “José Gregorio Hernández de los transexuales” como alusión a un controvertido médico del momento.

Figura 8. Última Publicación del Dr. Coiffman.

Otra importante gestión del Dr. Coiffman se realizó en el año 2002 cuando un importante y emblemático monumento escultórico de Bogotá llamado “La Rebeca” fuera víctima del vandalismo y como consecuencia de ello, se presentó una total pérdida de la nariz, esta situación en una escultura de tanto valor y significado cultural motivó a las autoridades locales a iniciar un proceso de reparación y restauración de la misma. Luego de consultar a diferentes artistas y escultores se consultó al Dr. Coiffman quien en compañía de un equipo de expertos restauradores diseñó y coordinó la reparación de esta importante escultura, símbolo de la cultura y arte de Bogotá. Como en la mayoría de los ambientes el Dr. Coiffman fue reconocido y felicitado, sin embargo no faltaron críticos, quienes manifestaron que el denominado “perfil griego” de la escultura (Figura 9) había sido modificado. A pesar de lo anterior, en la actualidad la escultura permanece íntegra y puede ser visitada y observada permanentemente (Figura 10). También se destacó por su afición a la pintura, actividad a la que dedicó una importante etapa de su vida. Coordinó en diferentes Congresos de la especialidad el denominado: Salón de Médicos Artistas, lo cual permitió que en los diferentes eventos se exhibieran y premiaran las distintas obras pictóricas de los facultativos tanto cirujanos plásticos como de otras disciplinas. La Cirugía Plástica Colombiana ha tenido una irreparable pérdida con la muerte del profesor Coiffman; su legado científico y académico permanecerá entre quienes tuvimos la oportunidad de ser sus discípulos y compañeros, en múltiples actividades científicas, culturales y humanísticas.

Figura 9. La Rebeca: antes y después.

Figura 10. Dr. Coiffman y Rebeca.

 

Datos de contacto del autor

Ricardo Salazar López, MD. Correo electrónico: risalazarl@gmail.com

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Referencias

1. Coiffman F. Yo vi nacer el Servicio de Cirugía Plástica del Hospital San Juan de Dios de Bogotá. Revista Colombiana de Cirugía Plástica y Reconstructiva, junio 2011;17(1):77.

2. Salazar R. La Cirugía Plástica en Colombia, Legis 2006, pp. 91 92.

3. Coiffman F. Use of square scalp graft for male pattern baldness Plastic and reconstructive surgery 1977;60:228.

4. Revista VEA N° 557 junio 21/27 1982, pp. 22-24.

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