La abdominoplastia en la historia - (Abdominoplasty in history)

RICARDO SALAZAR LÓPEZ

Resumen

En la actualidad la figura corporal representa un importante factor tanto desde el punto de vista estético como de la salud. Ahora bien, el aumento de volumen corporal en una importante mayoría de la población está ocasionado por el exceso de comida y por la falta de actividad física. En efecto, ha sido tan importante la incidencia de sobrepeso y obesidad, que en diferentes países se ha convertido en un problema de salud pública; así, en múltiples casos la implementación de una disciplina dietética y el aumento de la actividad física han logrado en algunos casos unos resultados aceptables, los cuales no necesariamente requieren corrección quirúrgica.

No obstante lo anterior, en una importante cantidad de personas queda como secuela una flacidez y exceso de piel, tanto por la obesidad como por los resultados de una considerable baja de peso, sea esta motivada por dieta y ejercicios o, en otros casos, por procedimientos de cirugía bariátrica, los cuales generan una pérdida masiva de peso. En otros casos, como consecuencia de la acumulación de grasa a nivel abdominal, se presentan alteraciones del contorno corporal, que consisten en una importante acumulación de tejido graso en la pared abdominal, lo cual definitivamente afecta la silueta corporal; esta situación en una gran mayoría hace necesario un tratamiento quirúrgico.

La utilización de procedimientos quirúrgicos destinados a corregir la deformidad abdominal inicialmente fue descrita por H. A. Kelly (imagen 1), quien en el año de 1899, en el Hospital de John Hopkins, realizó cirugías en estos casos e introdujo el término de «lipectomía abdominal », describiendo su intervención como «cortando una tajada en una sandía». Posteriormente expuso cómo en varios pacientes extendía su incisión abdominal trasversa hasta los flancos, y describió su utilidad en la corrección de hernias abdominales. Además de haber corregido esta última alteración, también resaltó los «beneficios cosméticos» de dicho procedimiento1.

 

Previamente, en 1890, los cirujanos franceses Demars y Marx habían efectuado amplias resecciones de piel y grasa en abdomen. En el año de 1905, Gaudet y Morestin también describieron procedimientos de resección amplia de piel y tejido graso abdominal con corrección de hernia umbilical y preservación del ombligo. Weinhold, en 1909, realizó procedimientos de resección de piel y tejido graso utilizando no solamente la incisión trasversa, sino que describió la combinación con incisión vertical, la cual posteriormente se denominaría como «incisión en forma de trébol»2. En 1924, Thorek (imagen 2) describió la resección del ombligo y su posterior reconstrucción, para lograr de esta manera una resección más amplia y la liberación de tejido circundante3). Otro aspecto de resaltar es el de la importancia de efectuar estos procedimientos implementando una cuidadosa hemostasis, la cual fue descrita por Foged en el año de 19494.
Con la realización de este procedimiento, y en vista de las múltiples complicaciones, en el año de 1957, Sir Harold Guillies, en su libro, describe la importancia de mantener flexionadas las rodillas durante el posoperatorio, todo ello con el objetivo de reducir la tensión sobre la sutura abdominal trasversa. Pero esta recomendación generó reacciones negativas por parte de un grupo importante de cirujanos por la ubicación propuesta.

La descripción de esta situación y su procedimiento es la siguiente:

Debe recordarse que debido a esta obesidad general, no se puede obtener una figura similar a la de una sílfide en estos pacientes, y solo para mejorar la cintura se necesita valor. La experiencia con el cierre primario de grandes defectos de abdomen de donantes cuando la toma de colgajos pediculares es una maniobra valiosa. En un momento, el área donante del pedículo ancho se cerró con suturas profundas en forma de ocho catgut, pero se rompieron a menos que toda la herida se relajara levantando las rodillas. La aplicación de este principio en las lipectomías abdominales posibilita una reducción mucho más radical y consecuentemente una reducción más satisfactoria y permanente. Sin embargo, es esencial que las rodillas permanezcan flexionadas durante una o dos semanas. Neal Owens asistió en una de estas lipectomías radicales, y se colocó con la facilidad de cierre cuando las rodillas estaban flexionadas. A su regreso a Nueva Orleans, los cirujanos generales, ansiosos por cortarlo de raíz, comenzaron a criticar a este joven cirujano plástico inteligente. Eligieron un caso desagradable de radiodermatitis severa de la mayor parte del abdomen, lo dirigieron a Neal y se sentaron con la lengua en las mejillas. Respiró hondo, cortó toda la zona, levantó las rodillas y la cosió. Se curó per primam; los profetas sombríos se habían frustrado5.

Con el transcurrir del tiempo y la práctica de este procedimiento se ampliaron sus objetivos y se lograron resultados en casos más severos. Se introdujo por parte de Barsky la realización de incisiones más amplias, y posteriormente González Ulloa, en 1960, resaltó este procedimiento y publicó la denominada «lipectomía en cinturón»6; esto logró un implemento muy significativo en la ejecución de esta técnica quirúrgica en una importante cantidad de instituciones a nivel internacional para el tratamiento de pacientes interesados en obtener una importante pérdida de peso. Fue tan significativo este aporte, que la demanda y la frecuencia de su realización alcanzó importantes cifras; de hecho, en 1967, el cirujano brasilero Ivo Pitanguy describió la realización de 300 lipectomías abdominales con algunas modificaciones, pero utilizando esta técnica en todas y resaltando la importan- cia de las incisiones trasversas7.

Otro aporte importante fue el de la introducción de la plicatura de pared abdominal y de los músculos rectos; este concepto fue descrito inicialmente por Grazer8, y ha sido discutido ampliamente por Pitanguy.
Se continuó practicando dicho procedimiento y se implementaron diferentes modificaciones, de las cuales la de mayor impacto fue la de la incisión en forma de W, que fue descrita por Regnault, resaltando la ventaja de utilizar las incisiones so- bre los pliegues inguinales para disminuir significativamente la tensión posoperatoria9.
En el inicio de la década de los setenta el cirujano brasilero Baroudi llamó la atención sobre la importancia del aspecto estético del ombligo y de efectuar una adecuada obliteración, todo ello con el objetivo de disminuir la aparición de los seromas; igualmente subrayó la conveniencia de un drenaje adecuado10.
Con el progreso de la ciencia y la tecnología se continuó en el campo de la cirugía la implementación de diferentes procedimientos, de los cuales tal vez el más significativo fue el descrito por el francés Illouz (imagen 3): liposucción, con la cual se disminuye el tamaño de las incisiones y se logra una significativa mejoría en el contorno corporal11.

Todas estas técnicas quirúrgicas fueron descritas y difundidas en diferentes textos docentes, entre los cuales se destaca el publicado por el cirujano colombiano John Sanabria (imagen 4). En efecto, este cirujano describió dichas técnicas en uno de los libros de texto más importantes publicados en lengua hispánica, cuyo autor fue el profesor Felipe Coiffman, y en el cual se hace una detallada revisión de los diferentes procedimientos quirúrgicos y sus aplicaciones12.
Posteriormente Lockwood resaltó la importancia de implementar la tensión sobre la fascia superficial de la capa muscular, insistiendo no solamente en la plicatura de los rectos abdominales sino también sobre la fascia de los músculos oblicuos para, de esta manera, manejar más la tensión sobre la capa aponeurótica y disminuir así la tensión en la piel; en esta forma, se logra una mejor recuperación y calidad de la cicatriz 13.

Con el avance de la ciencia y la tecnología se han implementado diferentes procesos en el tratamiento de las diversas deformidades corporales, las cuales han aumentado considerablemente. Es de destacar el uso de la hidrodisección, el ultrasonido, los rayos láser, procedimientos que en diferentes maneras y aplicaciones permiten una oportuna y efectiva remodelación del contorno corporal y, en muchos casos, prevenir los distintos riesgos y complicaciones tanto del sobrepeso como de la obesidad.

 

Palabras clave

obesidad, lipectomía, abdomen, obesity, lipectomy, abdomen

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Referencias

1. Kelly HA. Report of gynecological cases excessive growth of fat.

Johns Hopkins Med J 1899;10:197-201.

2. Hunstad J, Remus R. Atlas of abdominoplasty. Philadelphia: Saunders/ Elsvier; 2009. pp. 11-13.

3. Thorek M. Plastic reconstruction of the female breast and abdo- men. Am J Surg. 1939;43:268-78.

4. Foged J. Operative treatment of abdominal obesity, especially pendulous abdomen. Br J Plast Surg. 1949;1(4):274-83.

5. Guillies, Millard. Abdominal Lipectomy, The principles and art of plastic surgery, vol II, p. 414, 1957.

6. Gonzalez Ulloa M. Belt lipectomy. Br J Plast Surg.. 1960;13:179-86.

. 7. Pitanguy I. Abdominal lipectomy: An approach to it through an analysis of 300 consecutive Cases. Plast Reconstruc Surg. 1967;40:

-91.

8. Grazer FM. Plastic operation on the abdomen. Calif Med. 1973; 119(2):64.

9. Regnault P. The history of abdominal dermolipectomy. Aesthetic Plast Surg. 1978;2(1):113-23. .

10. Baroudi R, Keppke EM, Netto FT. Abdominoplasty. Plast Reconstr Surg. 1974;54(2):161-8.

11. Illouz Y. History and current concepts of lipoplasty. Clin Plast Surg. 1996;23(4):721-30.

12. Coiffman, F. Texto de Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética 1986. pp. 1059-1062.

13. Lockwood T. Superficial fascial system (SFS) of the trunk and lower extremities: a new concept. Plast Reconstr Surg. 1991;87(6):1009-18.

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