La obesidad y su tratamiento a lo largo del tiempo

RICARDO SALAZAR LÓPEZ

Resumen

Se hace un recuento de las diferentes expresiones y definiciones de la obesidad en las diversas culturas y civilizaciones.

Summary

A review of different expressions and obesity definitions is performed in the different cultures and civilizations

El sobrepeso y la obesidad con el transcurrir del tiempo han aumentado su incidencia tanto en los países desarrollados como en aquellos en los cuales se está en etapa de progreso y desarrollo. En estos últimos, la costumbre de adoptar hábitos alimenticios de los países adelantados ha influido significativamente la incidencia de sobrepeso y obesidad. Esta situación ha evolucionado de tal manera que la Organización Mundial de la Salud OMS, la ha declarado problema de salud pública.
Hay diversos factores que influyen en esta situación, dentro de los cuales es importante resaltar: predisposición genética, exceso de ingesta de alto contenido calórico y la quietud y sedentarismo. Tal situación ha motivado diferentes tratamientos, tanto preventivos como curativos, uno de los más requeridos y utilizados es el quirúrgico. Técnicas aplicadas con el objetivo de disminuir el peso y restablecer el contorno corporal, los cuales for- man parte de los objetivos y las competencias de los cirujanos plásticos. Es importante anotar que la mayoría de casos se requiere manejo interdisciplinario, tanto con profesionales de otras campos médicos (anestesiólogos, cardiólogos, endocrinólogos) como paramédicos (nutricionistas, terapistas, dietistas).
Esta entidad ha afectado a la humanidad desde la prehistoria, 2,5 millones a.C. hasta cuando se adquirió el uso de la escritura (3500 a 3000 a.C.) aproximadamente. Una de las evidencias con las cuales se cuenta en la actualidad de la existencia de obesidad en tiempos prehistóricos se ha obtenido de diversas estatuas de la edad de piedra, las cuales representan en diferentes ocasiones la figura femenina resaltando un considerable exceso de volumen en su contorno corporal. Una de las más conocidas es la Venus de Willendorf (Figura 1), pequeña estatua de la edad de piedra a la cual se le atribuye una antigüedad aproximada de 25.000 años y que se puede observar en el museo de Historia Natural de Viena. Se ha planteado que esta estatua, con un ab- domen colgante y unas muy voluminosas mamas péndulas, probablemente se elaboró como un símbolo de fertilidad y maternidad.

Figura 1. Venus de Wilendorf.

En la civilización egipcia (siglos XXI-XVII a.C.), se encontró un papiro denominado: Las enseñanzas del Kagemni, en el se describe la que posiblemente es la más antigüa referencia en lo pertinente al control del apetito y su asociación con la obesidad:“Si te sientas con una multitud, desprecia los panes que deseas. Es solo un pequeño momento de autocontrol, pues la glotonería es una bajeza y se apunta con el dedo por ella. Un solo cazo de agua apaga la sed y un solo bocado de heno fortalece el corazón. Lo que está bien suple a lo que está bueno y una pizca de lo pequeño suple a lo abundante. Es un hombre débil de carácter quien codicia para su cuer- po cuando pasa el tiempo de comer después de haber olvidado a aquellos en cuya casa paseó libremente el vientre. Si te sientas con un glotón, deberás comer solamente cuando su apetito febril haya pasado.”1
Hipócrates (Figura 2), (siglo V a.C.) en su obra re- copilada en TRATADOS HIPOCRÁTICOS, describe detalladamente situaciones y cuadros clínicos todos ellos fundamentados en sus teorías sobre el funcionamiento del cuerpo humano, las cuales estaban basadas en los elementos y humores. Dentro de sus observaciones menciona: “Los que son excesivamente gordos por naturaleza están más expuestos que los delgados a una muerte repentina”. En otro de sus apartes alude la pre- vención y el tratamiento de la obesidad describiéndolo de la siguiente manera: «El obeso con laxitud muscular y complexión roja debido a su constitución húmeda necesita comida seca durante la mayor parte del año».2

Figura 2. Hipocrates.

 

En la escuela médica romana cuyo más trascendental representante fue GALENO (siglo II a.C.) quien era oriundo de Grecia, pero la mayor parte de su vida ejerció en Roma, describe dos clases de obesidad; moderada e inmoderada, siendo la primera la que se puede considerar como natural y rutinaria, posteriormente menciona otra como mórbida. En su libro DE SANITE TUENDA, refiere: “El arte higiénico promete mantener en buena salud a aquellos que lo obedecen, pero no así a aquellos que no lo hacen”. Resaltando la relación entre la obesidad y un estilo de vida sedentario, recomendando diferentes actuaciones y disciplinas con el fin de prevenirla y corregirla: “Yo he conseguido adelgazar a un paciente obeso en un tiempo breve aconsejándole que corriera velozmente”. Y posteriormente a esta actividad describe: “...le di abundante comida poco nutritiva a fin de saciarle y de que aquélla se distribuyera poco en el cuerpo entero”.3 Con lo anterior se puede afirmar que tanto los griegos como los ro- manos fueron pioneros e iniciadores en occidente de los hábitos dietéticos cuyo objetivo principal era el de prevenir y controlar el sobrepeso.
En la Biblia el apóstol San Pablo en su Epístola a los Filipenses en el capítulo III y los siguientes versículos escribe:
18. “Porque muchos andan por ahí, como os de- cía repetidas veces, (y aun ahora lo digo con lágri- mas) que se portan como enemigos de la cruz de Cristo.”
19. “El paradero de los cuales es la perdición; cuyo Dios es el vientre, y que hacen gala de lo que es su desdoro y confusión , aferrados a las cosas terrenas.”
20. “Pero nosotros vivimos ya como ciudadanos del cielo, de donde asimismo estamos aguardando al salvador Jesucristo Señor nuestro.”
21. “El cual transformará nuestro vil cuerpo, y lo hará conforme al suyo glorioso, con la misma virtud eficaz.”

En la civilización del Islam también se mencionan los hábitos dietéticos y es así como El Corán ducta:
Ascendieran sobre vosotros el maná y las codornices: «¡Comed de las cosas buenas de que os hemos proveído!» No fueron injustos con nosotros, sino que lo fueron consigo mismos.
Y cuando dijimos: «¡Entrad en esta ciudad, y co- med donde y cuando queráis de lo que en ella haya!
¡Entrad por la puerta prosternándoos y decid ‘¡Per- dón!’» Os perdonaremos.4
AVICENA quien en su obra “El Canon de la Medicina” describe lo siguiente: “la obesidad severa restringe los movimientos y maniobras del cuerpo… los conductos de la respiración se obstruyen y no pasa bien el aire… estos pacientes tienen un riesgo de muerte súbita… son vulnerables a sufrir un accidente cerebral, hemiplejia, palpitaciones, diarreas, mareos… los hombres son infértiles y producen poco semen… y las mujeres no quedan embarazadas, y si lo hacen abortan, y su líbido es pobre”.5
En el continente europeo se presentó con mucha fre- cuencia la obesidad que en muchas ocasiones fue motivada por la prevención a las llamadas hambrunas, las cuales ocurrían después de muchos de los conflictos ar- mados. Uno de los países más afectados fue España, y en esta nación se acostumbró a dar una gran importan- cia a la sobre alimentación produciendo como consecuencia, un significativo aumento de la obesidad en sus pobladores, uno de los testimonios más significativos y registrados fue el del Rey SANCHO I (Figura 3) quien hacia la mitad del siglo X se desempeñó como monarca del Reino de León (en dos etapas) y quien se caracteri- zó por su exagerada obesidad motivando que se le nom- brara con el apelativo de ‘el Craso’, haciendo referencia a su exceso de peso el cual al parecer superaba los 200 k, y esto puso en peligro su reinado. Ante tal situación consultó al Califa de Córdoba llamado Abderraman III, quien le recomendó que para poder ser aceptado por sus súbditos debería someterse a una estricta dieta y para lograrlo lo contactó con el médico judío Hasday ibn Saprut, quien le impuso una estricta dieta, logrando así que perdiera en cuarenta días más de 100 kilos de peso. La dieta era a base de infusiones las cuales tomaba me- diante succión con una pajilla. Además de lo anterior a pesar de su rango como monarca en repetidas ocasio- nes lo ataron de manos y pies para evitar que ingiriera

alimentos. Es de los primeros casos descritos en los cuales se efectuó una sutura de los labios, todo esto se complementó con una rutina de ejercicios los cuales debía efectuar diariamente.

El Califa Abderraman III se motivó a ayudar al obe- so Rey a cambio de uso de territorios en el Duero, com- promiso este que no se cumplió y desencadenó la muerte del Sancho poco tiempo después al ingerir una fruta en- venenada según la leyenda6.
La palabra «OBESO» se origina del latín «obedere» y está conformado por las raíces ob cuyo significado implica sobre, o que comprende todo) y edere cuya acepción es comer, lo cual implicaría la definición de «perso- na que sobre come». La primera definición importante de la obesidad aparece en el tratado La gran de chirurgie, chirurgica magna, escrito por Guy de Chauliac en 1363, donde dice que una persona es gorda cuando “se convierte en un gran montículo de grasa y de carne que le impide caminar sin enojo, tiene di- ficultad para calzarse los zapatos a causa del tumor de su vientre y no puede respirar sin impedimento”7.


Figura 3. Rey Sancho I.

En Francia hacia 1532 el escritor FRANCOIS RABELAIS publica un tratado: Las grandes e inestima- bles crónicas del gran Gigante Gargantúa, y su hijo Pantagruel, en el cual se describe la vida de un gigante de un apetito tan voraz que con el tiempo dió forma a la expresión «banquete pantagruélico», la popularidad de este escrito continuó y en la portada del mismo se dibujó a este personaje devorando múltiples alimentos. Esta imagen motivó a en el año de 1818 el escritor y carica- turista Honoré Daumier, quien era particularmente críti- co al gobierno de Luis Felipe I de Orleans (Fig. 4), realizara una caricatura en la que ese monarca aparecía dibujado como Gargantúa, motivo por el cual fue con- denado a una prisión de seis meses.
Gregorio Marañón (1887-1960), pionero de los es- tudios de Endocrinología, estudió y analizó la obesidad, y entre sus publicaciones está la de la monografía «Gor- dos y flacos» publicada en 1926. En esta obra, describe detalladamente la etiopatogénia de la obesidad en esa época, reconociendo las múltiples causas de la misma pero enfatizando en la importancia de los procesos endocrinos y resaltando la importancia para la salud y el bienestar de no tener un exceso de peso, y de cómo al perder unos pocos kilos se mejora el estado de salud y la calidad de vida, resaltando como la prevención ade- cuada previene la aplicación de complejos tratamientos, terminando por enfatizar que: «El obeso adulto, consti- tuido, debe tener en cuenta que un adelgazamiento no será obra de un plan médico, sino de un cambio total de régimen de vida».8
El historiador y sociólogo Georges Vigarello, quien como Director de la Escuela de Altos Estudios y Ciencias Sociales de Paris, se preocupó mucho por estudiar y definir las causas de las diferentes alteraciones del cuer- po humano se refiere en su libro Metamorfosis de la grasa a la obesidad y el exceso de peso de la siguiente manera: «La historia de la gordura es, en primer lu- gar, la historia de una condena y de sus transforma- ciones, determinadas por dimensiones culturales y prejuicios sociales. Pero también es la historia de las dificultades concretas del obeso: una desgracia que indudablemente agrava la imposición de nuevas normas y la creciente atención al sufrimiento psicológico. Y, por último, es la historia de un cuerpo cuya diferencia rechaza la sociedad pero que la voluntad no siempre es capaz de modificar»9.

Es importante también destacar como la obesidad ha sido significativa en la expresión artística del pintor co- lombiano Fernando Botero quien tanto en sus pinturas (Fig. 5) como en sus esculturas se caracteriza por resaltarla y con ello logró importante posicionamiento a nivel mundial, presentando imágenes deformes, en algu- nos casos ridículas, de personajes y situaciones tanto folclóricas como políticas de acuerdo a los distintos acon- tecimientos ocurridos en el país, lo cual permitiría afir- mar que sus obras se caracterizan por presentar un “realismo mágico”, y al consultarle sus motivos se limitó a responder: que los cuerpos voluptuosos son sinónimo de sensualidad. “Sólo pretendí apropiarme de un volu- men desorbitado, darle cierta sensualidad. Fue un ha- llazgo que luego fui puliendo y perfeccionando”.10

En la actualidad los diferentes hábitos alimenticios y el sedentarismo han generado una muy importante inci- dencia de la obesidad en la mayoría de los países convirtiendo esta situación en un muy importante y prioritario problema de salud pública, obligando esfuerzos de solución, tanto desde el aspecto preventivo como terapéuti- co y médico como quirúrgico. Lo más evidente es que en la mayoría de casos se requiere concurso de un equi- po multidisciplinario dentro del cual hay una muy significativa participación de la cirugía plástica.

Palabras clave

obesidad, gordura, dieta, alimentación, ejercicio.

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Referencias

1 . www.textos sapiencialesegipto/Las-Enseñanzas-para-Kagemni

2 . Hipocrates. Tratados Hipocráticos, Aforismos. Ed. Greddos, Ma- drid. 1983;126:2-44.

3 . Alonso, Margarita. La alimentación y la nutrición a través de la historia, págs. 329-331.

4 . Sagrado Corán. Sura 2 Al-Bajarah, págs. 57, 58.

5 . Avicena, Canon, https://www.wdl.org/es/item/15431/#q=canon+

.6 Vida Nueva, www.vidanuevadigital.com, 28-07-2019

.7 Kantor Rennée. Historia de la gordura, Malpensante 4-03-2011.

8 Marañon, G. Gordos y flacos. Ed. Madrid, 1ª edición, 1936.

9 . Vigarello, G. Metamorfosis de la grasa, ed. Penínzula, 2011, 978 páginas.

10 Botero F. ¿Por qué pinto gordos? www.gordos.com

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