OBITUARIO

JORGE Arturo Díaz Reyes, Tito Tulio Roa

Resumen

Guillermo Marín Arias

Con estas palabras quiero destacar la vida del amigo de siempre, el compañero del servicio de cirugía plástica del Hospital San Juan de Dios y luego como miembros de nuestra querida Sociedad y de la Academia Nacional de Medicina.
Nació en Medellín el 11 de febrero de 1933. Hizo sus estudios de medicina en las Universidades de Antioquia y Nacional, graduándose de médico cirujano el 19 de junio de 1958. En este mismo año inicia el programa de especialidad en Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética en el servicio del profesor Guillermo Nieto Cano en el Hospital de San Juan de Dios, graduándose el 31 de enero de 1962. 
Como pintor “sin duda la creatividad en el ámbito artístico debe ayudar a lo bello y producir algo más que el deleite espiritual”, así lo afirma el académico Fernando Sánchez Torres en el libro Creación, Arte y Psiquis del catedrático Guillermo Sánchez Medina.
Igualmente Guillermo nos ha regalado como muestra sus caricaturas, varias de las cuales se hallan en el Club Médico de Bogotá. Como escritor para recibir su título de magister en Bioética su tesis Bioética y Cirugía Plástica fue editada por la Universidad El Bosque. Por  último, como educador, es acertado comentar un aspecto que me unió profundamente a él, su amor por  la docencia, ese acto de la enseñanza que nos colma de alegría y de paz.
Guillermo fue docente de la Universidad Nacional; profesor de la Universidad del Rosario, jefe del Servicio en el Hospital de la Samaritana y miembro fundador en la Universidad El Bosque, fundador de la Sociedad Colombiana de Cirugía de la Mano, miembro honorario de la Sociedad Colombina de Cirugía Plástica, expresidente de la misma y miembro de la Academia  acional  de Medicina.
La vida fue generosa con Guillermo colmándolo de talento y de virtudes dándole una familia dedicada a hacerlo feliz. A su esposa Stella y sus hijos Adriana, Juan Guillermo y Ximena decirles que el continúa viviendo en todos los que tuvimos la fortuna de ser colegas y amigos. 
Que su vida quede como una lección pura, como el recuerdo de la norma, como la imagen de la ética como la esperanza del bienestar y como el amigo y colega insuperable. 

Tito Tulio Roa
Miembro emérito, SCCP



Germán Wolff Idárraga


Cuando en la mañana del 20 de septiembre pasado, en el Centro de Convenciones de Santa Marta dijo conmovido que la conferencia: “Microcirugía; historia y evolución en treinta años de ejercicio” sería la última suya en eventos de la SCCP, sus amigos extrañados por el anuncio inesperado nos preguntamos si era un adiós real o un simple recurso de orador.
Se lo preguntamos luego en privado y nos contestó jovial -no se ilusionen, acaban de hacerme una revisión médica general y me han encontrado perfecto- Bromeamos y dos días después al despedirnos en el aeropuerto me informó que tras despachar asuntos en Medellín se iría a Madrid con Vanessa para las corridas de la feria de otoño. Desde la plaza envió algunas fotos felices. La muerte no parecía una posibilidad. Tampoco, a lo largo de la correspondencia electrónica informal que duro hasta días antes de que ya entrada la noche del doce de noviembre una llamada trajo la mala noticia.
La breve, casi fulminante enfermedad contraída quizás en el viaje le había puesto fin a los sesenta y siete años de una vida intensa, útil, productiva, la mitad de ella dedicada con empeño a la Cirugía plástica que ejerció y enseñó con rigor en ocasiones extremo. Egresado, profesor titular y durante veinte años director del servicio en la Universidad de Antioquia, había perfeccionado su entrenamiento microquirúrgico en la Universidad de Paris. Formó generaciones de especialistas, tanto en lo académico como en lo humano (demasiado humano). “Mis alumnos son mis hijos”, proclamaba. Miembro honorario de la SCCP, expresidente y exdignatario de diversos cargos en las juntas directivas nacional y seccional, y sus comités asesores;  organizador de múltiples eventos científicos; autor de serias investigaciones y publicaciones científicas; contribuyó vehementemente con su talento, crítica y trabajo al desarrollo y fortalecimiento de ella. Le debemos mucho. 
Magistrado del Tribunal Seccional de Ética Médica de Antioquia, conferencista invitado a numerosos congresos y cursos nacionales e internacionales, miembro de muchas sociedades científicas nacionales e internacionales y sólida pieza del Comité editorial de esta revista, a la cual prestó siempre su concurso, exigencia y autoridad académica. 
A Vanessa, su otra mitad, y a sus hermanos: Reynaldo, Cristina, Clemencia, Juan y Rodrigo el abrazo fraterno y el dolor compartido.

Jorge Arturo Díaz Reyes, MD
Director

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